Alimentación emocional ¿Por qué como si no tengo hambre?

¡Buenos días chicas!

Ultimamente con todo esto de los cambios hormonales me he dado cuenta de lo importante que son las emociones a la hora de comer… quizás antes no lo hacía porque normalmente suelo ser una persona bastante fría en ese sentido: la comida es la comida y hay que comer cuando el cuerpo lo necesita.

5 comidas al día con los nutrientes que tu cuerpo requiere son suficientes para llevar una alimentación saludable, y esa regla la he llevado a cabo durante, al menos, los últimos 5 años (evidentemente puedes permitirte comer algún alimento calórico por placer de vez en cuando).

Quedan ya tan lejanos aquellos años en los que podía comerme la bandeja de patatas fritas aunque ya no pudiera más, o podía seguir mojando en mayonesa trozos y trozos de pan hasta que de ésta solo quedara un pequeño resquicio…Alimentación emocional: cuando no puedo parar de comer

Pues bien, ahora, con todo esto del embarazo, y teniendo todas esas subidas y bajadas de ánimo gracias a mis hormonas, me he interesado mucho por eso que llaman “alimentación emocional” y que es realmente un problema en muchas personas.

Alimentación emocional

Todo esto viene por lo que leí el otro día en un libro de Isabel Menéndez (Alimentación Emocional) y que me sonó a lo que siempre he creído: las dificultades con la alimentación son una manera de expresar sentimientos que no se pueden decir, así como las emociones que no pueden ser reconocidas o los afectos que nuestro inconsciente intenta manifestar.

De hecho, hay muchos sentimientos que pueden estar expresándose detrás de problemas con la alimentación, como el desamor, la culpa, la rabia o la ira, la angustia… y de los que ni siquiera somos conscientes. Por ello, debemos pararnos a pensar si cuando comemos lo hacemos realmente porque nuestro cuerpo nos lo pide o porque el que lo está pidiendo más bien es nuestro corazón…

¿Qué pautas podemos seguir para evitar esta práctica tan poco deseada?

  • Puntúa tu nivel de hambre

Si sientes que quieres comer algo, clasifica el hambre que tienes del 1 al 10 (el 1 sería estar hambriento y el 1o sería estar lleno). Un 5 sería estar cómodo, es decir, no sentir hambre pero tampoco estar lleno. Come solo cuando tengas un hambre clasificada en un número menor del 5… si crees que tienes hambre, analiza y puntúa este sentimiento… te sorprenderás la de veces que le das un 6 pero serías capaz de comerte un bocadillo entero… ¡Examina por qué puede estar ocurriéndote esto! ¿Comes por hambre o comes más bien porque estás aburrida?

  • Ocupa tu tiempo

Cuando sientas que te invade la ansiedad por la comida ¡Date un paseo! Es mano de Santo. A mi ahora con el embarazo me viene genial, y te pongo un ejemplo: son las 4 de la tarde, he almorzado hace media hora (en cantidades adecuadas por supuesto), y comienza a agrandarse ese agujerito en el estómago… es imposible que sea por hambre porque mis necesidades están completamente cubiertas ¿Podría ser entonces que las hormonas me están jugando una mala pasada? Lo compruebo yéndome a dar un paseo… casualidades de la vida que cuando regreso después de media hora me doy cuenta de que durante ese tiempo no he pensado ni un momento en comer nada…

  • No es lo mismo desear que necesitar

Necesitamos la comida para sobrevivir, pero desearla no es lo mismo. Cuando comes por razones diferentes a tener hambre, estás comiendo de manera emocional, y por ello, debes intentar identificar esos momentos para poder evitarlos.

En uno de mis primeros posts escribí algo sobre esto, la conciencia a la hora de comer: es muy importante ser conscientes de cuánto y cómo comemos, y si lo estamos haciendo por necesidad o por alguna razón escondida… Te dejo aquí una pequeña ilustración que podrá ayudarte a identificar en cuál de las dos situaciones te encuentras cuando tienes hambre.tabla con diferencias entre alimentación emocional y no emocional

  • Profundiza en la causa de tu impulsividad a la hora de comer

Si después de haber pensado en lo anterior, o sin necesidad de hacerlo, te das cuenta de que efectivamente estás comiendo de manera emocional, lo imprescindible ante todo es atajar el problema de raíz. Intenta solucionar la causa subyacente y si no te es posible por ti misma, háblalo con tu familia, tu pareja o con un profesional.

Cambiando el hábito

Comer de manera impulsiva después de un desengaño amoroso, una discusión en casa o en época de exámenes, por ejemplo, es más común de lo que piensas; no por ello somos más débiles o tenemos que avergonzarnos, lo importante es emplear toda nuestra fuerza en evitar que esto nos ocurra.

En mi caso, con todo el torrente emocional que cargo día a día, está siendo complicado; es ver un pastel en una vitrina y tener ganas de comerme hasta el cristal… sin embargo, intento controlarme, y al final del día me siento genial conmigo misma; no dejo que las emociones me venzan, sino que soy yo la que elijo cuando me dejo llevar por ellas y cuando no.

¿Vosotras cómo controláis vuestras emociones a la hora de comer? ¡Contadme!logo completo de naturalfitgirl

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