Consejos para mejorar tu flexibilidad

¡Buenas tardes princesas!

En menos de dos semanas es mi cumpleaños (28 tacazos ya) y ya ando una mijita depre con el tema… sé que no voy a llevar demasiado bien envejecer :(

Pero bueno, aunque tener miedo a envejecer pueda parecer un poco negativo, en realidad me sirve para algo bueno: intentar mejorar físicamente cada día y afrontar el paso del tiempo de manera activa y saludable.

Aunque lo veamos muy lejano, debemos entrenarnos y educar a nuestro cuerpo para el futuro 😉 . No creo que haga demasiado efecto el haberte tirado 45 años sin hacer nada y de repente empezar a correr y a comer bien. Evidentemente podrás mejorar algo, pero, además de sufrir, nunca vas a compensar todo el tiempo que has estado viviendo de manera sedentaria y sin preocuparte ni un poco por lo que comías cada día.

Una de las cualidades que deberíamos intentar mantener con el tiempo es la flexibilidad (y eso que yo precisamente no me caracterizo por ella) ya que es la única cualidad motriz inversamente proporcional a la edad en cuanto a su desarrollo: nacemos y ya empezamos a ser menos flexibles. Por eso, es imprescindible trabajarla y dedicarle tiempo a lo largo de nuestra vida.

El conocer los diversos ejercicios que se utilizan para trabajar la flexibilidad es muy útil, además de por poder practicarlos, por que, cuando no van bien, nos indican que puede haber algún tipo de patología subyacente y que estamos pasando por alto, como una desviación lumbar o una lesión en un deportista.chica estirando pierna durante un ejercicio pasivo

Consejos para mejorar tu flexibilidad

Realiza estiramientos pasivos

Estos estiramientos son geniales para activarte y llenarte de energía cuando te levantas por las mañanas.

Ten en cuenta que deben realizarse siempre en función de nuestra condición física. Tenemos que ser conscientes de lo que podemos y no podemos hacer y de hasta dónde podemos llegar. Además, solo es cuestión de empezar bien las mañanas, no empezarlas lesionada 😉

Ejemplos de estiramientos estáticos o pasivos

  1. Presión de palmas detrás de la espalda: aquí unimos las palmas de las manos por detrás de la espalda con los dedos hacia abajo y aguantamos otros 30 segundos. Si este estiramiento te resulta demasiado sencillo, puedes probar a colocar los dedos mirando hacia arriba 😉
  2. Tracción de cuello: en este ejercicio colocamos la mano derecha sobre la sien izquierda y ejercemos una suave tracción hacia el hombro derecho. Contamos unos 30 segundos y repetimos con el otro lado. Repite de 3 a 5 veces con cada lado.
  3. Tijera lateral de tronco: nos ponemos de pie, separamos una pierna hacia su lado con la punta del pie estirada y la otra pierna flexionada con el pie derecho, mirando hacia el frente. Giramos la cintura intentando no mover la cadera y estiramos el brazo de la pierna flexionada hacia arriba, manteniéndolo recto y lo más alejado posible de la cabeza. El otro brazo, por el contrario, lo mantenemos estirado hacia abajo.
  4. Estiramientos lumbares: el propósito aquí es formar una V con tu propio cuerpo, sin despegar las palmas de las manos ni los talones del suelo. Nos colocamos como si fuéramos a hacer una sentadilla, con la parte superior del tronco en contacto con los muslos y las manos a ambos lados de los pies, con las palmas completamente apoyadas en el suelo. Desde esa posición, extendemos las rodillas hasta que empecemos a notar la tensión en los músculos femorales. Quedamos así nuestro tiempo de trabajo (unos 30 segundos) y flexionamos las rodillas de nuevo para volver lentamente a la posición inicial.

mural con diferentes estiramientos pasivos

Plantéate asistir a clases de pilates o yoga

Ambas técnicas son buenísimas para mejorar la flexibilidad, a la vez que reducen el estrés y la ansiedad, los músculos se relajan y se elongan, y se mejora la postura y el equilibrio.

Es cierto, que si bien ambas prácticas mejoran la flexibilidad, el pilates se centra más en el esfuerzo físico y el yoga en la mejora de la flexibilidad.

Date un masaje de vez en cuando

Los masajes practicados por un profesional pueden eliminar los problemas que reducen la flexibilidad, además, mejoran la circulación en los músculos, permitiendo una mejor irrigación y una mejor salud muscular que evitará lesiones y mejorará la flexibilidad.

Disfruta de un buen baño

Utiliza el jacuzzi o la sauna de tu gim o date un baño relajante en casa; el calor reducirá el estrés muscular y mejorará tu flexibilidad.

¿Quién se resiste a un baño de espuma?

Trabaja tu flexibilidad como si fuera un entrenamiento más a la semana

Debes trabajar la flexibilidad como si fuera un ejercicio más en tu rutina, y cuando digo esto me refiero a dedicarle una sesión completa. Además de ser más flexible, estarás más preparado de cara a otras actividades físicas, reducirás el riesgo de lesiones y recuperarás antes y mejor.

chica realizando estiramiento vertical

Es muy importante que cuando realices estiramientos no fuerces, cada vez irás a mejor, por lo que no es necesario que intentes llegar a donde no puedes el primer día. La perseverancia tendrá que ser una de tus mejores virtudes si quieres conseguir resultados.

Esto vuelve a ser una carrera de fondo, y no podemos obsesionarnos con mejorar al día siguiente de manera radical, sino de ir mejorando de manera progresiva y adecuada. Veréis que vuestra flexibilidad irá manteniéndose mejor a lo largo del tiempo y si  os esforzáis un poco, no solo la mantendréis, sino que la mejoraréis y seréis capaces de llegar más lejos con cada músculo y cada articulación de vuestro cuerpo.

¡Besitos!

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