Genes vs Hábitos de vida

¡Hola guapas!

No sé si he contado alguna vez a lo que me dedico específicamente. Sé que he dicho las horas que me paso en la oficina frente al ordenador, pero no me molesto en contar qué hago específicamente en el día a día.

Pues bien, por generalizar un poco os diré que ahora mismo estoy organizando un congreso científico en el que el tema principal será la genética. ¿Cómo he llegado hasta aquí? Por varias razones, pero la más importante es mi pasión por este mundo. El estudio de los genes y la relación con el entorno me ha fascinado desde hace muchos años, y al final he acabado trabajando con ello 😉

Os preguntaréis qué relación tiene lo anterior con este post… y yo os digo ¡Toda la del mundo!

Los genes juegan un papel importantísimo en lo que somos, tanto a nivel psicológico como a nivel físico, y
hay que tenerlos muy en cuenta a la hora de intentar chica primer plano con conjunto negro nikeconseguir nuestros propósitos, pero no es lo único importante, ni mucho menos. Por muy “mala” genética que creamos que tenemos, siempre podremos mejorar, porque el entorno y nuestros hábitos modifican en cierto modo la expresión de nuestros genes, y una predisposición a engordar, por ejemplo, no tiene porqué convertirse en una sentencia de obesidad para toda tu vida.

Relación de genes con el entorno

Por muy importante papel que jueguen los genes en lo que somos o lo que seremos, el ambiente y el entorno influyen de manera notable en todos los aspectos de la vida, por lo que, si creemos que por genética somos más débiles, por ejemplo, solo tendremos que esforzarnos un poquito más en conseguir la condición física que deseamos; no significa que no lo vayamos a conseguir.

Hay muchos ejemplos que se pueden utilizar, y me pongo en el primer lugar de la lista. En mi familia todos los miembros tienden a tener las extremidades delgadas, y si engordamos, lo hacemos de todos sitios menos de brazos y piernas; lo que no es demasiado estético :( ¿Significa eso que nunca en la vida podré tener los brazos compensados? ¿Siempre tendré los mismos bracitos de chihuahua? ¡¡Definitivamente no!!

¿Qué he tenido que hacer para coger algo de volumen? Esforzarme en conseguirlo 😉 . Conozco mis limitaciones, sé que siempre tenderé a tener los brazos canijitos, pero no por eso tengo que resignarme a tenerlos esqueléticos toda mi vida. Lo que he hecho ha sido centrarme en mejorarlos: intentar tener unos buenos hábitos alimenticios que me ayuden a aumentar mi masa muscular, esforzarme con las pesas en el gimnasio, dedicarme sobre todo a ejercicios que se centren específicamente en esta parte del cuerpo… Y al final he conseguido tener unos brazos más estilizados. Diréis ¿¿¿estilizados??? jeje, ¡siii! ¡Es que no me habéis visto hace 3 años!

En definitiva: aunque conozco mis puntos débiles, sé que puedo mejorarlos con un poco más de esfuerzo por mi parte.

¿Cómo ganar la partida a tus genes?

Hay muchas empresas hoy en día que se centran en el análisis genético para descubrir lo que te vienetres melocotones sobre fondo blanco mejor en cuanto a entrenamiento y dietas, y estoy enamorada de este campo de investigación, pero, como os he dicho, lo que se intenta es adaptar tus entrenamientos y tus dietas a tu información genética; probablemente te favorezca más un tipo de ejercicio que otro, o metabolices mejor algunos nutrientes esenciales que otros.

La nutrigenética es una de las ramas de la genética que se centra en esto último, el estudio de los genes y su relación con los alimentos que tomamos día a día.

Para las que estamos peladas, como yo, y no podemos permitirnos, ni de lejos, este tipo de estudios (aunque creo que son el futuro), existen una serie de consejos que podemos seguir para intentar ganar la batalla a nuestros genes:

  • Identifica tus aspectos limitantes y céntrate en ellos. Si tienes tendencia a engordar, tendrás que focalizar tus entrenamientos a la pérdida de grasa; si por el contrario, tienes tendencia a perder peso con facilidad, tendrás que centrarlos en la ganancia muscular y el aumento de volumen corporal.
  • Intenta evitar malos hábitos en la medida de lo posible. Si fumas, bebes alcohol a menudo o te pasas con las comidas día sí, día también, estarás favoreciendo a que se desarrollen con mayor facilidad las características negativas asociadas a tus genética.
  • No te agobies pensando que no podrás conseguir tus objetivos. Piensa que estamos ante una carrera de fondo y no en un sprint; agobiarte solo conseguirá que desistas y nunca llegues a conseguir lo que deseas.
  • Proponte unas metas alcanzables a corto plazo, que te lleven a conseguir las que realmente deseas a medio/largo plazo. Si tus objetivos son exagerados y no son realistas te va a ocurrir lo mismo que en el punto anterior, acabarás cansándote de intentarlos.
  • Si estamos ante problemas más serios, intenta conseguir la ayuda de un profesional que te oriente de la mejor manera posible, pero sé consciente de que hay cosas que no podremos cambiar.

Lo más importante SIEMPRE SIEMPRE, es que te aceptes y te quieras tal como eres. Si no cumples esto, nada de lo que hagas hará que te sientas mejor contigo misma… siempre estarás descontenta con lo que ves ante el espejo por muchos progresos que hagas.

Si quieres saber más sobre la relación que guardan tus genes con tu condición física o constitución pregúntame lo que quieras a través del blog o las redes sociales.

¡Un beso enorme!

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